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Arte

El ‘Salvador Mundi’ está en uno de los mayores yates del mundo

El cuadro de Leonardo Da Vinci revolucionaba el mundo del arte en 2017 al ser vendido en una histórica subasta de Christie’s por 450 millones de dólares. De este modo el ‘Salvador Mundi’ se convertía por derecho propio en la pintura más cara jamás vendida.

En aquella ocasión la obra fue adquirida por el actual ministro de cultura saudí, Bader bin Abdullah bin Farhan al Saud. Más adelante se pudo conocer que éste había llevado la operación en nombre del príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed Bin Salman.

Curiosa historia del cuadro

La pintura de este Cristo salvador del mundo que aparece con dos dedos levantados y una esfera de cristal en la otra mano, data de un año en torno al 1500, pero no fue hasta 1649 que, tras la ejecución de Carlos I, apareciera en algún registro.

Allí comienza su rocambolesca historia, ya que un tiempo después el cuadro desaparece de nuevo y así permanece hasta el siglo XIX, momento en el que se redescubre formando parte de la colección de un hombre de negocios británico. Lo más curioso es que ya en 1958 la pintura fue vendida en Londres por tan solo 60 dólares. Así permanece fuera de circulación hasta que en 2005 aparece de nuevo y muy deteriorado en New Orleans, donde es adquirido por tres marchantes de arte para ser restaurado y añadido a una exposición de la National Gallery de Londres.

A partir de allí todo da un giro inesperado. Hasta ese momento se había especulado con que la pintura era obra de alguno de los discípulos de Da Vinci, como sucedía con otras 20 versiones de la pintura del Cristo. Es ahí que diversos expertos en arte hacen un estudio de la pintura y certifican que es obra del propio genio de Florencia, lo que la revaloriza de modo inmediato.

En 2013 es adquirida en 75 millones de dólares por el marchante suizo Yves Bouvier en una venta privada de la casa de subastas Sotheby’s. Posteriormente éste se la revende por 127,5 millones de dólares al coleccionista ruso Dimitri Rybolovlev, actual presidente del club de fútbol francés A.S. Mónaco, aunque esta operación llevaría consigo una importante disputa legal entre ambos por las acusaciones de haber inflado el precio de la pintura. En medio de una gran estrategia de marketing, durante noviembre de 2017 es incluida en una subasta de arte contemporáneo de Christie’s y es vendida por 450 millones, marcando de este modo un precio récord para una obra de arte.

En 2018 el museo Louvre de Abu Dabi anunciaba que el cuadro sería expuesto a partir del 18 de noviembre de ese mismo año, algo que jamás sucedió puesto que la muestra se canceló sin ningún tipo de explicación. Desde entonces nadie ha sabido dar fe de donde se encuentra la pintura, surgiendo infinitas especulaciones, entre ellas que el príncipe heredero Bin Salman se la había quedado para su disfrute en privado.

Así ha sido hasta hace unos días en los que ha surgido en diferentes tabloides la noticia de que el ‘Salvador Mundi’ se encuentra en la actualidad en el Serene, el imponente megayate de 134 metros de eslora que el príncipe heredero saudí adquiría tiempo atrás por unos 550 millones de dólares. Según las recientes noticias, la pintura de Da Vinci fue transportada en avión en plena noche para instalarse en la embarcación.

Esta información fue transmitida por el popular marchante y comisario de obras de arte Kenny Schachter a través del portal Artnet. Allí explica que se ha hecho eco de todo esto por medio de un contacto que tiene fuertes lazos con Oriente Próximo, además de dos personas involucradas en toda la operación de compra.

No cabe duda de que la presencia de la obra de arte en el yate podría tener crédito si tenemos en cuenta que el navío es uno de los más lujosos del planeta. Cuenta con 12.694 m² de superficie a lo largo de sus siete cubiertas. Tiene dos plataformas que ejercen de pista de aterrizaje para helicópteros, además de un hangar. Posee una sala de teatro, una inmensa piscina de agua salada y otra de agua dulce, diversos jacuzzis, salones con terrazas y además acoge un submarino de considerables proporciones en un almacén.

Para pocos resulta ya extraño que, en un nuevo alarde de ostentación, semejante obra de arte cuelgue en las paredes de un camarote para deleite del príncipe y sus invitados. Uno se echa a temblar cuando se plantea la posibilidad de un naufragio y la terrible pérdida cultural e histórica que traería consigo. Eso sin pensar siquiera en la económica.

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