La Casa Vicens de Gaudí

| 5 Junio, 2017 | 0 Comments

Hasta hace bien poco la Casa Vicens de Gaudí pertenecía a un particular, hecho que en el año 2005 significaría replantearse la propiedad, ya que se declaró como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pasando a ser la séptima Obra del genial arquitecto catalán protegida por esta Organización dependiente de la ONU. En estos días es noticia porque ha terminado su rehabilitación definitiva y por que sus actuales propietarios (Banca Andorrana), tienen la intención de abrirla al público como un Museo. Es una buena noticia porque, a pesar de ser la primera Obra de Gaudí, sigue siendo la más desconocida.

Manuel Vicens i Montaner era un corredor de comercio e industrial (todavía no está muy claro qué profesión predominó) de fortuna considerable y a mediados de la década de 1870 barajaba la posibilidad de construir una segunda residencia de verano. Por esa época Antoni Gaudí terminaba la Carrera, algo que ocurrió en 1878. Tras varios proyectos consultados, Manuel Vicens no estaba convencido, hasta que en 1880 conoció las ideas arquitectónicas de un incipiente genio de la Arquitectura. Ocho años más tarde el proyecto vio la luz.

La Casa Vicens fue el primer proyecto serio de Gaudí. Con esta construcción contactaría con un equipo de trabajo que lo acompañaría prácticamente hasta su muerte: herreros, ebanistas, marmolistas, decoradores, etc. Llamar “casa” a esta maravilla arquitectónica me parece bastante superficial, pues mirado el detalle, pocos palacios en el mundo contienen los elementos y la riqueza atesorada en todos los sentidos. En su terminación inicial la fachada principal ofrecía una imagen distinta a la actual, así que debemos tener en cuenta que ha sufrido al menos dos importantes remodelaciones, la primera cuando cambió de propietario en el año 1925, donde se suprimieron elementos que sobresalían, dándole un aspecto más rectilíneo de lo que era, aunque siempre se intentó respetar las ideas de Gaudí.

En esa primera etapa de Gaudí primaba el estilo oriental, era un Modernismo que fusionaba numerosas corrientes arquitectónicas para desembocar en una particular. Podemos ver estilo mudéjar (ladrillo y azulejo), persa y bizantino en su perspectiva visual. Podemos ver algunos retazos góticos, incluso renacentistas e interiores algo recargados al estilo barroco/rococó, pero en su conjunto es algo genuino, sólo materializable por una mente privilegiada. Sin duda, con esta primera Obra, Gaudí trenzaría los límites arquitectónicos del espacio y de la imaginación. Tras esta primera, proyectó otras construcciones que destacan todavía por su originalidad: los Pabellones y Bodegas Güell y el Capricho de Comillas, donde todavía no aparecen sus “formas orgánicas” tan marcadas como las posteriores.

El solar con algo más de 1000 m2 está situado en el Barrio de Gracia, barrio que en la época de la construcción se constituía como una villa con Ayuntamiento propio, hasta que se integró en el municipio de Barcelona. En esa calle de Las Carolinas estaba situado un convento perteneciente a la Orden de San Vicente de Paúl, con el que la Casa compartió un hermoso jardín y una fuente muy bonita e ingeniosa instalada por el arquitecto y que se retiró posteriormente. A mediados del siglo XX sufriría la zona un cambio urbanístico, quedando la casa sin el espacio solariego, la casa consta de unas dimensiones de 30X34,5 m2 y de casi 700 m2 útiles, divididos en dos plantas principales, con la cocina y salones en la primera, los dormitorios en la segunda, buhardillas destinadas a los servicios en la parte alta y unos sótanos que se utilizaron como bodega y almacén.

Ya en ese primer proyecto de Gaudí destacan los acabados en los interiores. El Salón del Fumador sigue sorprendiendo tras casi siglo y medio transcurridos, por las soluciones sencillas para convertirla en la estancia más cómoda: la situación de las chimeneas, los acabados en los techos, que parecen exagerados, pero se diseñaron para absorber el humo, la distribución de los muebles que, por cierto, también se diseñaron al completo por el arquitecto. Estilo persa y árabe, pero también detalles hispánicos y mediterráneos en los elementos interiores. Los azulejos aparecen tanto en el exterior como en el interior, algo que plantea desde aquella época la posibilidad de que Manuel Vicens fuese el propietario de una fábrica de cerámica, que es como decirle a un arquitecto: “No escatimes en material, coge lo que haga falta”. Y Gaudí se tomó la frase literalmente, ya que la cantidad de azulejo y suelo cerámico es verdaderamente desorbitado.

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Category: Arquitectura y Diseño

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