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Joyería

Debbie Wingham y los complementos más lujosos del mundo

Puede ser que el nombre de Debbie Wingham no te diga nada, a no ser que te muevas en círculos verdaderamente exclusivos. Winham es una diseñadora cuyo trabajo se caracteriza por ser especialmente opulento. Trabaja exclusivamente por encargo y lo hace únicamente para clientes realmente exigentes, que no se conforman con productos de ediciones muy limitadas y grandes firmas; sólo quieren productos únicos y están dispuestos a pagar lo que sea por ellos.

Para estos clientes VIP entre los VIPS, la diseñadora británica Debbie Wingham crea cualquier tipo de producto especial y único. Aunque su especialidad es la moda, sobre todo los complementos, Wingham ha diseñado artículos de lo más dispares, incluyendo una tarta de boda, la tarta nupcial más cara del mundo, valorada en más de 60 millones de dólares.

Los artículos de Debbie Wingham son diseños a la carta cuyo valor final sólo depende de lo que el futuro propietario esté dispuesto a gastar. Sus productos tienen en común y se caracterizan por el uso de metales preciosos y gemas, en ocasiones, raras y únicas. Además para cada uno de sus encargos suele contar con la colaboración de un maestro o artista, de reputación intachable, que le ayuda en la elaboración, garantizando la más alta calidad para el producto final.

Debbie Wingham, además de tener en su haber el “record” de la tarta nupcial más cara del mundo, también tiene el del vestido más caro del mundo y acaba de diseñar unos zapatos que también son los más caros del mundo.

Se sabe que tiene clientes entre la realeza y que algunos de los encargos más ostentosos vienen de países árabes (EAU Emiratos Árabes Unidos) pero Wingham tiene muy claro que la discreción es una parte importante de su trabajo, por lo que considera su lista de clientes como parte del secreto profesional y no revela nombres a no ser que sea el cliente quien haga la declaración.

Uno de los encargos que supuso un gran impulso en su carrera y consiguió que su nombre fuera reconocido en los círculos más selectos, fue el del diseño de un abaya, un vestido tradicional musulmán, femenino, que solo se utiliza en ocasiones muy especiales. Este abaya se granjeó el título del vestido más caro del mundo, ya que  su valor llegó a los 17 millones de euros. Su precio se debe a que, además de estar confeccionado con un exquisito tejido único, elaborado únicamente para esta prenda, el motivo del vestido estaba bordado con cientos de diamantes y otras piedras preciosas excepcionales, además de estar adornado con un gran diamante de color rojo, único en su género y que es el protagonista excepcional del vestido.

El último diseño de Debbie Wingham es un par de zapatos, más bien un par de sandalias, ya que son un modelo abierto, creados en colaboración con el artista contemporáneo norteamericano Chris Campbell. Campbell fue el autor de los bocetos finales, siguiendo las indicaciones de Wingham.

El caso es que estas sandalias de tacón alto están valoradas en más de 15 millones de dólares (casi casi 13 millones de euros). Los zapatos están realizados casi por entero en oro y adornados con algunas piedras preciosas que se encuentran entre la colección de las más raras del planeta. Se sabe que ha sido un encargo de una familia multimillonaria y que van a ser un regalo de cumpleaños.

La elaboración de las exclusivas sandalias ha sido un proceso absolutamente artesanal, que ha llevado cientos de horas de trabajo de varios artesanos y especialistas. La horma está realizada con cuero repujado exclusivo, recubierto de oro de 24 quilates. Todas las costuras están realizadas a mano con hilo de oro de 18 quilates. Las suelas y las cremalleras son, asimismo, de oro macizo. Los zapatos están decorados con bordados de hilo de oro amarillo y oro rosa, aunque el alto precio se debe a que los zapatos están repujados con diamantes de tonos rosados y azules por un valor que supera los 11 millones de euros.

Un millar de diamantes de puntero están insertados en las intersecciones de una delicada malla reticular que adorna el empeine de cada zapato y las tiras de sujeción.  Cuatro diamantes blancos de 3 quilates son la pieza central de dos grandes jazmines que ocupan el centro del pie y otras dos más pequeñas que se sitúan en sendas flores del tobillo. Hasta el interior de cada sandalia está bordado con hilo de oro.

Un regalo exquisito, sin duda, como todos y cada uno de los exclusivos artículos que firma Debbie Wingham.

 

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